
"Pero la mujer de Lot miró atrás y quedó convertida en estatua de sal."
Génesis 20, 26
De tu amor quise huir, escapar
dejarte atrás en el desierto de la vida
quise arrancarte de mí, olvidar lo que fuimos,
porque te amaba, porque no me querías.
Corrí desesperada, sin mirarte a los ojos
no quise verte más, te di la espalda,
te dije adiós y me tragué las lágrimas
caminé sin norte con el alma estrujada.
Dejé el pasado contigo atrás, pero te amaba,
quedarme a tu lado era luchar en vano,
todo sería igual, tejiendo la misma rutina,
encuentros furtivos, se fue haciendo costumbre.
Siempre esperando tu llamado, tu regreso,
siempre sola abrazando mi almohada,
en tu vida solo había un pequeño espacio
para ese amor que me dabas a ratos.
Hoy...no sé por qué volviste, no sé por qué volví,
tal vez nunca te fuiste de mí, tal vez no me fui,
oí tu voz y me di vuelta hacia atrás, hacia el ayer,
ahí estabas con más años pero amándome igual.
Yo no sé que sentí, fue solo mirarte, tocarte,
descubrir que los años fueron semanas, días,
que nuestras almas nunca estuvieron separadas,
era nuestro designio, unidos pero lejanos.
Te vi y me envolvió toda la bruma de un pasado,
tú ahí besándome, acariciándome, enamorándome,
sé que al dejarte entrar quedaré convertida en sal,
entre el hoy y el ayer, perdiéndote y esperándote.
Como te estoy esperando hoy, como siempre,
contando otra hora, otro día, otra semana,
petrificada en la sal de tu recuerdo, esperando...
ese tu regreso que será la vida o la muerte.





