viernes, 23 de septiembre de 2011

ESTATUA DE SAL


"Pero la mujer de Lot miró atrás y quedó convertida en estatua de sal."
Génesis 20, 26

De tu amor quise huir, escapar
dejarte atrás en el desierto de la vida
quise arrancarte de mí, olvidar lo que fuimos,
porque te amaba, porque no me querías.

Corrí desesperada, sin mirarte a los ojos
no quise verte más, te di la espalda,
te dije adiós y me tragué las lágrimas
caminé sin norte con el alma estrujada.

Dejé el pasado contigo atrás, pero te amaba,
quedarme a tu lado era luchar en vano,
todo sería igual, tejiendo la misma rutina,
encuentros furtivos, se fue haciendo costumbre.

Siempre esperando tu llamado, tu regreso,
siempre sola abrazando mi almohada,
en tu vida solo había un pequeño espacio
para ese amor que me dabas a ratos.

Hoy...no sé por qué volviste, no sé por qué volví,
tal vez nunca te fuiste de mí, tal vez no me fui,
oí tu voz y me di vuelta hacia atrás, hacia el ayer,
ahí estabas con más años pero amándome igual.

Yo no sé que sentí, fue solo mirarte, tocarte,
descubrir que los años fueron semanas, días,
que nuestras almas nunca estuvieron separadas,
era nuestro designio, unidos pero lejanos.

Te vi y me envolvió toda la bruma de un pasado,
tú ahí besándome, acariciándome, enamorándome,
sé que al dejarte entrar quedaré convertida en sal,
entre el hoy y el ayer, perdiéndote y esperándote.

Como te estoy esperando hoy, como siempre,
contando otra hora, otro día, otra semana,
petrificada en la sal de tu recuerdo, esperando...
ese tu regreso que será la vida o la muerte.

TU BESO


Cuánto esperé ese beso que me robaste hace un día,
duró unos minutos apenas, quise retenerlo en mi boca,
que no terminara jamás, que tus labios me esclavizaran,
me derritieran, me ataran al flujo de tu saliva, de tu lengua;
cuanto esperé ese beso que fue un almíbar tibio
endulzándome los rincones vacíos y amargos de mi cuerpo.
¡Cuánto lo esperé!

Cuánto esperé de tu boca, todo ese amor dormido,
que quiso despertar al acercarte; me diste otra vez la vida,
como en un cuento de esos que la princesa despierta;
era tu beso real, largo y profundo, que mudo me habló del amor
que en ti no nunca murió, que siempre me esperó,
y todo el dolor añejo se fue, se esfumó
tu suave beso venció a mi soledad.

Y yo también quedé vencida, derrotada,
sin querer luchar bajo la seducción de tu beso;
de la nada, de un ensueño volviste
para borrar toda mentira, toda irrealidad,
porque al fin siempre fuiste tú, tú,
enamorándome así... otra vez.

Loco mío, déjame amarte que no puedo resistir
estas ansias de inventar otro tiempo,
de caer rápidamente en un lecho
hacernos el amor, reconocer nuestra piel,
volver a ser amantes, como antes...
olvidarnos del mundo, solos tú y yo.

Hoy que estás, que volviste, no te dejaré ir,
me quedo a la espera de otro regreso tuyo,
ardiente, impaciente, quiero soñar tu beso...
que ya lo deseo, lo extraño, lo necesito;
que me vuelvas loca de placer.
Sueño amarte como ayer y todavía más.

Mas siento miedo de esto que siento,
miedo de despertar y saber que no fue cierto.
Miedo de amarte, miedo de ti, miedo de mí...
Miedo de tu beso que me enloquece, que me subyuga,
tu beso, tu beso, tu beso... vuélvemelo a dar
para continuar viviendo sea verdad o sea mentira
siempre que estés tú venciéndome al final.

ESA SOLEDAD...


Pintura de Cecilia Savino Belgrano

Esta soledad que abruma,
que me atrapa, que me quiebra
esta soledad de hoy y de ayer,
de mañana y de siempre...

Esta soledad que me camina
por la piel, por mis años
esta soledad infinita,
añeja como el mar...

Esta soledad pegajosa
que vuelve cuando no estás
inseparable como las sombras, fantasmal
que nunca se irá...

Esta soledad que te aleja,
que ahoga el amor y los recuerdos,
que implacable te lleva de mí
soledad, único norte de mi amor...

Esta soledad que son las horas desoladas,
desquiciadas de no verte, de perderte,
esta soledad que es la muerte
esperándote a la orilla del mar.

DEL PASADO


Ahí estaba otra vez frente a ti, viéndote a través de la bruma de los años, como si no hubieran pasado, tuve miedo de saber que todo aquello ya estuviera muerto. Te miraba hablar y comprendí tantas cosas, toda una vida pasó frente a mí, como una película. Recordé el día en que te dejé, el día que te dije adiós, dejándote parado en el umbral; me fui casi corriendo, tragándome las lágrimas, te dejé porque entre nosotros estaba todo dicho...eso pensé aquel día. Me alejé, y fue la mayor estupidez. ¿Cómo saber que lo comprendería quince años después? Allí estabas, tú, el hombre de mi vida, con el que escribí una historia, al que quise, al que amé, al que perdí... El que los años regresaron, quien sabe por qué. Lloré intensamente por ese tiempo que se fue, el que desperdicié por ir tras ilusiones, tras sueños estúpidos, de los que solo recogí mala siembra.

Hubiera querido detener ese momento, esas pocas horas que podía estar a tu lado; siempre fue así, las horas siempre han sido cortas para estar contigo, y el tiempo de esperarte fue eterno. Tu beso no se hizo esperar, ese beso dulce de antaño que abordó mi boca, que me hizo revivir el primer beso que me diste, ¡aquel beso! sentí el sabor de tu amor, ese que estuvo siempre para mí, seguías siendo tú, el de un pasado extinto que volvía a despertarme; ¡siempre tú!, ¡siempre tú en mí!. Ni los años, ni el olvido te vencieron. No pude eternizar el beso, tuve miedo de descubrir que aún te amaba, que te había perdido por nada... Y ya es demasiado tarde para mirar al futuro, quizá me quede esto solo de ti, un reencuentro que me hizo llorarte aún más, amor de mi pasado.

Fuimos caminando esa tarde y tomaste mi mano, así como lo hacías antes, fue una pequeña felicidad que retornó, que me hizo sentir viva nuevamente; en estas horas muertas y desoladas a las que regreso siempre, todavía el calor de tu mano y la calidez de tu boca, me recuerdan que estoy viva, mas no puedo evitar tragarme otras lágrimas. Ya estoy aquí de nuevo, a setecientos kilómetros de distancia, queriendo rescatar esas horas, pero ya ves, el destino siempre me aleja de ti, solo me deja la angustia de no saber si te volveré a ver. Quizá por eso algún día me fui, porque todo siempre fue así... Encontrarte, perderte, reencontrarte, volver a perderte. Y el corazón se desangraba con esas heridas de tus ausencias.

Del pasado y al pasado te me vas, allí incólume te quedas, esperándome tú a mí, y esperándote yo, porque esta vez no me voy; me quedo a la espera de otro reencuentro que me devuelvan tu beso, tu voz, aunque no vuelvas, aunque me eternice esperando, en ese pasado vivo y muero junto a ti, oyendo el sonido de un vals, el que me unió a ti, mi amigo, mi amante, mi compañero, mi amor. Es poco el tiempo que nos queda, solo nos acompaña el recuerdo y las horas de un pasado que vuelve a hacerse hoy. No querré irme de ti, nunca más, eres...eres... sigues siendo... te llevé oculto, hoy quiero sacarte a la luz, que sepa todo el mundo lo que eres... un pasado dormido que hoy revive mi corazón, que hoy regresa a mí por esas cosas incomprensibles de la vida, no te irás al ayer, lo sabes y lo sé, no te irás....

Y VOLVISTE...


Y volviste con el ayer a transformarlo todo,
a remover las cenizas de un tiempo muerto;
volviste despejando la niebla, las telarañas;
allí frente a mí estabas como si nada...

Quien diga que el amor muere, pura falsía,
treinta años y más entre tú y yo, eterna historia,
me fui, no te olvidé, quedaste en mí eterno
y el tiempo pasó...perdí tu rastro hasta hoy...

El hilo de un tiempo nuevo trajo tu voz,
reclamándome, pidiéndome un regreso;
avivando el fuego apagado de mi corazón
recordándome que sigo siendo tuya, que soy tu amor.

Aquí estoy otra vez, volviendo a ti, ilusionada;
lloro tanto pensando que dejarte fue el más grande error,
que huí de ti buscando un camino mejor,
y te perdí por nada, por inmadurez, por tonta.

Al recibir tu beso fue recordar tantas cosas, tantas...
fue revivir el primer beso, ese que me robaste
hace treinta años viajando en un taxi,
¡como hubiera querido regresar el tiempo atrás!

Y te amé como entonces, más que entonces,
fuimos después caminando juntos de la mano,
por las calles soleadas, desandando el ayer,
hasta este hoy que nunca me separará de ti.

SIN LÁGRIMAS


A J. quien la muerte se llevó...


No quiero despedirte con lágrimas
lo haré a mi modo, con el corazón sangrando
sin decirte adiós, recordando el último día que te vi,
que reímos, que hicimos el amor,
que volvimos a ser amantes,
un reencuentro fugaz que el ayer nos regresó.

Hoy ya no estás, dejaste este mundo,
sin una carta, sin una llamada,
así, sin más, la muerte te vino a buscar,
te arrancó de esta vida, de mí;
hoy no tengo palabras, solo callar.

En mi corazón te quedas quieto,
de mis recuerdos no te vas,
en el antiguo amor te quedas conmigo
para conservarte un poco mío,
sin que nadie te lleve, ni la muerte.

Te recordaré como entonces,
en ese otoño cuando caminamos de la mano,
recordaré tus besos y esa ternura
que fue dueña de nuestro amor.
Solo así te evocaré siempre y sin lágrimas.


ESA DE AYER


Pensar en esos días, en ese tiempo
me devuelve a aquello que vivimos,
no lo puedo evitar... te vuelvo a extrañar...
y obligo a mi memoria a recordar,
la primera vez que nos miramos,
cuando tus labios se abrieron
para confesar un te quiero.
¿Cómo olvidar esos días? ¿Tú podrías?

Pensar en ti me hace casi llorar
de nostalgia, de tristeza,
¿quién dice que el pasado no vuelve?
si aquí te tengo otra vez, tú preguntando por mí,
yo, destapando recuerdos que no han de volver.

Porque si te confieso ahora, sin tapujos
que en esta soledad desierta, en este destierro,
en este desamor al que vivo condenada,
es tu recuerdo quien me vuelve a dar vida.

Esa que fui ayer, esa que te amó,
se perdió dentro de mí, no volverá a ser.
Mas al buscar tu foto, no puedo evitar
sentirme esa tonta romántica,
que enamoraste con un vals,
que con un beso me hacías volar a las nubes.

...Fuimos ese amor prohibido, una locura
que el destino separó por esas cosas del azar,
o tal vez porque alguno de los dos se alejó, que más da.

Hoy que regresas como si no te hubieras ido,
me pareces el mismo de ayer, el que yo amé,
guardando en ti, el mismo gran amor, el que perdí.

Y yo, esa de ayer, que tampoco te olvidó,
esa que guarda una mínima esperanza de encontrarte,
de cerrar mis ojos otra vez, temblar al recordarte...
y esperar con ansiedad ese beso que el adiós no borró.

OTRA HISTORIA DE AMOR


Ayer me han dicho que te vieron
que preguntaste por mí, que fui tu gran amor,
...ironías del tiempo que regresa;
¿ahora para qué saberlo cuando el olvido es el vencedor?
¿de qué me sirve saber que me recuerdas,
si ya no vivo más en tu corazón?
Ya no se puede desandar lo andado,
aunque tiemblen mis labios al nombrarte,
y mis ojos se nublen de tristeza
no se puede remover la tumba del pasado.

Llamarte... ¿para qué? ¿qué nos diríamos?
revivir inútilmente los viejos tiempos;
un día nos perdimos los dos,
tú te quedaste quizá esperándome
y yo perdí el camino de regreso a ti.
Hoy somos dos almas extraviadas
que siguen amándose, añorándose,
pero es tarde amor, para volver
no sabría encontrarte ni como mirarte a los ojos.

Muchos años pasaron, una eternidad...
yo junté frustraciones y fracasos,
que podría ofrecerte, dime, ¿qué?
un corazón roto, veinte años más viejo;
te llevo conmigo sí, no podría mentirte,
allí...tan oculto dentro de mí...
donde nadie manche ni profane tu recuerdo;
ahí estás tú con tus mismos defectos,
con tu forma de hacerme reír,
haciéndome tuya de mil maneras diferentes,

Hoy sé que vivo en ti, y quisiera correr,
sin parar a tus brazos, no dejarte más,
pero ya ves...la vida hizo sus estragos,
me duele entender que es demasiado tarde,
que no hay camino que nos reencuentre;
y en esta soledad y en esta tristeza
sólo sigo nombrándote en silencio, despacio,
mañana quizá preguntarás otra vez por mí,
yo miraré el teléfono dudando si llamarte o no;
se nos fue el ayer demasiado rápido,
fuimos lo que fuimos, otra historia de amor...

CRISTO DE MIS CALLES


Hacia donde Tú vayas, Señor
querrán seguirte nuestros corazones,
por esas calles sucias y oscuras,
donde habita el dolor y el hambre,
por esos callejones donde muere un niño,
donde una mujer es violada o maltratada
o un joven se pierde drogadicto;
en donde quiera esté tu cruz
en una habitación, en un hospital,
en un cerro alto, en una iglesia,
en un pecho, en cualquier lugar
allí quiero ponerme a tus pies
y llorar contigo tu dolor por el mundo,

¿Por qué lloras así Señor?
Llorarás por tanto y por tantos,
por esos niños asesinados, violados, abortados
por la violencia que impera por tus calles,
por ese libertinaje que corrompe,
por esas prostitutas que se venden a cualquiera,
por esos homosexuales que se casan,
por esos padres divorciados
por este mundo hipócrita
que convierte la verdad en mentira
y la mentira en verdad,
por todos los que no creen en ti,
por tus lágrimas que inundan este valle
por cada pecado cometido,
por todas las Evas y Adanes
por todos los Caínes que matan a sus hermanos.

No terminará nunca tu llanto
para ofrecernos tu amor salvador,
para hacernos comprender
que mientras somos felices
alguien cercano o lejano sufre;
que no todo en esta vida es disfrutar,
que nos toca también el sufrimiento,
que estamos ignorando a quien nos necesita,
que juzgamos con dureza,
¡qué poco humanos somos!

Mientras tú lloras, Señor
las lágrimas de tus clavos y de tus espinas,
del martirio de tu crucifixión,
tu llanto por este mundo sin fe
de nada parece que sirvió;
los hombres se ríen, viven de espaldas a Dios,
creyendo que están construyendo un mundo mejor,
rindiéndole culto a otros dioses, sirviendo a dos amos,
cegados por la mentira, por la codicia,
por la ambición, por tiranos,
y viviendo en las tinieblas del ateísmo.

Tu llanto rueda por las empedradas calles
y nadie lo nota, ¡nadie!
cada quien ve para sí mismo:
el rico en su riqueza,
el sabio en su soberbia,
el gobernante en su corrupción
el ateo en su negación,
el religioso en sus dudas,
y así se acumulan los pecados, las ofensas,
las blasfemias del hombre contra Dios.

Llora Cristo de mis calles
tus lágrimas de Redentor,
que junto a tu Cruz bendita
nuestras lágrimas se mezclen
junto a tu tristeza de Dios solo y olvidado;
llora por este mundo injusto y pecador,
por este infierno que nos tenemos merecido
pero que aún así nos das la misericordia del perdón,
junto a tu llanto vertido por cada pueblo,
por cada oveja perdida de tu rebaño
que espera de ti su salvación.

LOS RECUERDOS


Como hojas secas y amarillas
se van agrietando los recuerdos
en un rincón oscuro del alma;
se van perdiendo, diluyendo
en la memoria gris y nostálgica
días felices que murieron
de la niñez, de la juventud,
de esos amores que como ave de paso
se fueron sin dejar huella.

Como hojas frágiles y añejas
con el color blanco del olvido,
queda el ayer detenido en el tiempo
a la deriva quedan los recuerdos
sin horizonte, sin brújula, sin retorno
naufragando en las aguas profundas
del mar de la soledad, de la nada.

CÁLIZ AMARGO


Momentos que nos toca vivir,
días interminables de problemas, mortificaciones,
una cruz que nos cuesta cargar
¡que espinoso es el camino,
parece que jamás acabará!
Hay que tomar del cáliz que la vida nos brinde
con lo que nos toque en suerte penar.

Hay tantas maneras de padecer, de sufrir,
el corazón se nos hace un rosario de penas,
llevando nuestra aflicción a cuestas.
Hoy, una enfermedad,
mañana, la extrema pobreza,
un marido alcohólico, un hijo drogadicto,
un hogar dividido, abandono, soledad.
Humillaciones no faltan, ni ofensas tampoco.

Pero el Señor nos acompaña ,
allí, a nuestro lado está, siempre;
bebiendo contigo, conmigo
de nuestro cáliz amargo.

Ofrecerle a Dios ese martirio, ese calvario,
es nuestro mayor consuelo,
la única respuesta a nuestras dudas.
Su palabra nos llena de esperanza,
su amor nos protege, nos salva.

Nunca la cruz que llevaremos
será tan pesada como la que Jesús llevó;
nunca nuestra copa tendrá la misma hiel
como la que el Señor bebió.
La oración es la mejor compañera
para aliviar esa tribulación,
aceptando fielmente la Voluntad del Padre.

"Señor, haz que pase de mí este cáliz
pero no se haga mi voluntad sino la tuya"

NIÑO DE MI TRISTEZA


Niño de mi tristeza
vives junto a mi soledad
con tus ojos vacíos de vida,
latiendo en mis entrañas secas,
aún te llamo y lloro el tiempo que no fue;
fuiste frustrado sueño,
negado a mi alegría,
esperanza muerta de mis días.

Si abrazo a un niño
me recuerda a ti,
si veo a una madre
con su vientre abultado
se me nublan los ojos
pensando en ti...

Hijo de mi nostalgia
seguiré durmiéndote en el sueño
porque es lo único que tengo,
una canción que mece una cuna vacía
de recuerdos, de mimos,
y el corazón se pregunta por qué,
si tanto tiempo te anhelé,
si muchas veces te soñé.

Hoy no me queda sino el dolor
de abrazarte conmigo en silencio,
besando tu blanca frente,
mirando tus ojos puros, inocentes.
Hoy te canto en un verso
poblado de ternura
mientras te cubro de tristeza
para dormirte en el ayer.

OLVÍDAME


Olvídame para que pueda también olvidarte
y arrancarme este dolor que siento
cuando te piense, cuando te nombre, cuando te sueñe
arráncame de tu corazón, porque yo no puedo.

Aquí abandonada todavía te busco entre las sábanas,
buscando tu olor, palpando tus huellas
que aún quedaron de la noche anterior
pero solo me queda el sabor de tu ausencia.

Vete de mi vida cuanto antes, a qué esperas?
no te rogaré ni te suplicaré, ni lo pienses,
aunque me deshaga en lágrimas, lo juro
aprenderé a olvidarte, es mi promesa.

Olvídame ahora y para siempre, te lo ordeno
ya no tienes espacio en mi lecho ni en mi vida
demasiado aposté a este amor de mentira...
puedes apostar que te olvidaré primero.

Te despojo de mi piel, de mis sueños,
hoy quedo sola con mi corazón y su dolor
ayer lo fuiste todo, hoy te declaro desterrado,
te destierro porque sí, porque murió el amor

con tantos engaños, con falsas ilusiones,
poco a poco se fue muriendo contigo adentro,
de estar cansada me cansé, de llorarte me harté,
de ser el segundo plato de tu mesa, también.

Olvídame, no te lo vuelvo a decir,
ahora eres tú quien me provoca lástima,
me asquea verte, pensarte, imaginarte cerca
quiero exorcisarme de tu recuerdo maldito.

Ayer te quise, te adoré, te idolatré,
pero me llevaste hasta el fondo del abismo,
hiciste de mi cuerpo y de mi alma una llaga
que no cierra, que no cura, que se pudre.

Basta digo ya, te di todo mi tiempo,
se acabaron las palabras, no hay perdón
fuera de una vez de mi morada,
¡¡¡olvídame!!! que para mí ya estás muerto.

TE LLORÉ


Anoche te soñé amor de antaño
sentado frente a mí, mirándome,
como si no te hubieras ido,
haciéndome reír con tus reclamos
de amante celoso y posesivo.

Te soñé como eras antes
con tu seductora y grave,
solo nos faltó el viejo vals
testigo de nuestro pasado.

¿Por qué se fue tan veloz el tiempo?
Esos días que se fueron, quisiera rescatarlos,
volver a ser lo que fuimos...
Oírte decir: "eres mía, muy mía"

... Tuve que dejarte partir, huir
nunca fui tuya, nunca serías mío,
solo en este sueño nos pertenecemos,
donde no existe lo prohibido.

Hoy tengo lleno de niebla el corazón,
de niebla y soledad acumulada;
anoche te soñé irrepetible, único,
y veinte años revivieron con la nostalgia.

Anoche te soñé, quizá por última vez,
quizá por eso al despertar,
la realidad me supo a hiel amarga,
cerré los ojos nuevamente...y te lloré.

DEMENCIA


Desde cuándo llegué hasta este lugar, ¿ayer? ¿hace cuánto? No lo sé, ya perdí la noción del tiempo, no me acuerdo de nada, estoy encerrada en un cuarto blanco, todo blanco, no hay ventanas, ni puertas, ni muebles, solo una luz encandilante que proviene del techo. Estoy sola, absolutamente sola; trato de caminar algunos pasos, no sé para qué, no tengo adonde ir. A veces grito fuerte, para que venga alguien, pero nadie me oye. Si existe un infierno debe ser como éste, donde las horas están atrapadas en el tiempo, como un reloj dibujado en la pared; un infierno blanco donde no hay ayer, ni mañana, ni antes ni después. Por qué estoy aquí, nadie me lo dice, solo oigo mi voz, como si en este mundo solo existiera yo. Quisiera dormir, cerrar los ojos, pero una luz incandescente, sin cesar, me encandila, me tortura, mantiene mis párpados abiertos; ¡quiero salir de aquí! ¡ayúdenme! Nadie viene, nadie oye; pateo las paredes, quiero clavarme las uñas, arrancarme el pelo, me desespero… pero algo me sujeta, me contiene; quisiera verme en un espejo, saber como soy, a lo mejor me recuerdo. Mi mente está en blanco, no tengo memoria; no sé si soy hombre o mujer, si tengo un pasado, que fecha nací, de donde vine. Nadie hay que me responda. Soy una cosa, un ente, un ser vivo o tal vez muerto. Grito nuevamente desesperada, pero dentro de mí, me odio, me detesto, si hay Dios dónde está, para salvarme de este limbo eterno, de este túnel blanco sin salida. Quiero arrancarme las entrañas y no tengo manos, no me las veo, están mutiladas… este lugar es asqueroso, fétido, quiero vomitar, quiero ver otros colores, estoy harta de blanco, blanco, blanco; voy a vomitar sobre mí, quiero huir de aquí, correr, correr, correr, traspasar las paredes, que termine esta pesadilla sin fin; si estoy muerta quisiera estar enterrada mejor con los gusanos devorándome. Un incipiente terror se apodera de mi mente, ¿y si estoy viva? ¿Y si estoy loca? Jajajajajajajaaja, eso debe ser, me lavaron el cerebro, me encerraron aquí perennemente. Voy a seguir gritando, aullando a la nada, al silencio, ¡la puta que los parió! No acabará este silencio, esta muerte en vida, enterrada viva en esta cárcel blanca, estoy cansada, agotada de gritar, de implorar, me acostaré ahora acurrucada como un feto, como un ovillo, ya no me moveré más, no quiero saber más, mi mente quedará en blanco…

HOJAS DE OTOÑO


Cuán poco queda del amor que vivimos,
que sentimos crecer en nosotros,
se deshizo como una gota de agua en el mar,
(un instante, un segundo no son nada en el tiempo)
Tu voz de ayer sonó apagada, seca
y me quedó la angustia encerrada en el pecho;
de saber que ya no estamos vivos…
Somos dos hojas muertas, crujientes de soledad
que un otoño melancólico marchitó…

Y marchito se me muere el corazón,
sin ti, sin tu amor fugitivo
¿adónde fue el ayer que perdimos?
Al infinito miro buscando en el azul
algo de ti y no hay nada…
Nada que me hable de tu recuerdo,
¡Quedaste tan lejos!
Del otro lado del océano, en un pequeño pueblo,
un punto perdido en el universo.

Vuela una gaviota sobre el mar,
con ella va mi pensamiento,
quizá llegue hasta donde estás;
como una mensajera de mis besos
¡así de simples son mis sueños!
Esta angustia pequeña crece como hiedra
ahogando mi esperanza de verte,
al saber que para el tiempo estamos muertos

¿PARA QUÉ?


Para qué volver el tiempo atrás
si ya no somos los de antes,
dejemos al pasado dormir en la tumba del ayer,
junto a las derrotas y los fracasos.
Me olvidaste, te perdoné,
ahora no me pidas volver...
mucha agua pasó por el puente,
mejor es recordar lo que fuimos,
mejor es no revivir las cicatrices
de un amor que murió.
Nada sería igual si volvieras,
no, no me hables de reencuentros,
tú y yo somos historia,
fantasmas de un ayer con epitafio.
Volver, dime...¿a qué?
¿a repetir los mismos errores?
¿a decirnos las mismas mentiras?

Mirémonos por última vez,
ya no soy lo que fui, ni tú tampoco;
a fuerza de golpes y desengaños
me mataste los sueños que forjé,
no me hables de ilusiones, que me haces reír,
no me hables de nada, ¿a qué vienes?
seamos realistas... veinte años pasaron
toda una vida se fue, esa vida que soñé a tu lado,
te fuiste, yo perdí, o los dos perdimos?
vaya a saber... solo sé que te esperé,
pero hasta de esperar uno se cansa,
dejemos el pasado dormir, ya te lo dije,
vuelve a tu lugar y yo al mío,
que ya no somos los mismos, ya te olvidé...

EL PERDÓN


Perdonar es de humildes y es de grandes,
es saber reconocer que estamos equivocados,
es poder hacer nuestro orgullo a un lado;
perdonar es arrancarnos la altivez, la soberbia
y olvidar sinceramente los rencores pasados.

Pedir perdón a Dios es lo primero para que El nos perdone
y seamos capaces de perdonar luego.
Quien sea capaz de llevar en sus labios
esa palabra que nos cuesta aprenderla,
nunca tendrá un corazón duro,
pedir perdón y perdonar nos hará buenos seres humanos.

Pedir perdón engrandece el corazón,
porque es humillarse, no arrastrarse,
ante el amigo que ofendimos,
pedir perdón se hace difícil
cuando dejamos que el tiempo pase
y la grieta del rencor se hace grande.

Que el orgullo no nos separe de nadie,
que no se nos haga demasiado tarde,
para correr con los brazos abiertos,
y dejar que las lágrimas escapen
cuando con un murmullo aflore
de nuestros labios la palabra contenida
Perdón....perdóname

Tanto tenemos para perdonarnos,
porque al fin todos somos iguales,
con los mismos odios, las mismas pasiones,
Perdonar a quien nos destrozó,
a quien volvió un infierno nuestra vida.

Perdonar y olvidar deben ir juntos
si no sabemos cómo hacerlo
que solo mirar el crucifijo nos baste;
oigamos al Señor Jesús decir:
"Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen"

CONTRA EL VIENTO



Cómo me cuesta olvidarte amor mío
dónde están los días, adónde se fue el tiempo,
ese tiempo que no fue de nosotros
que se fue antes de poder encontrarnos.

Y me quedé sin saber de tus ojos
para poder reflejarme en ellos,
no supe de tus caricias, ni de tus manos
cobijando las mías caminando en la playa.

Qué tonta me siento de pensarte así
añorando el amor que jamás existió,
soñando a lo que no tuve derecho,
no tengo remedio, incurable romántica.

Desenterrando el polvo de los recuerdos,
buscándote en un verso, en una puesta de sol,
en esa luna que no alumbra como antes,
queriéndote de mil formas, mintiéndome

diciéndome a mí misma que jamás te amé
y a quien me pregunta por ti, digo que te olvidé,
pero tú y yo sabemos que no es cierto,
soy como una gaviota que viaja a tu puerto;

aunque llegar hasta ti es navegar contra el viento,
seguiré cerrando los ojos para poder verte,
esta es la mejor manera de estar contigo
besando una flor seca arrancada de tu huerto.

Amado, se va yendo la vida, nos ponemos viejos,
sigo viendo las cosas que me rodean y no hay nada,
nada más que papeles, caracoles y piedras,
solo en mí vives tú como la eternidad del mar.

Como esa flor blanca que arrancaste del árbol
que hoy reposa marchita dentro de un libro,
hoy que le digo a mi corazón que no te has ido
te dejaré el beso deshojado de abril...sin el olvido.

TUS CENIZAS


Hoy es viernes santo
te veo ahí solitaria
dentro de la cajita de madera
donde reposan tus cenizas
desde hace ocho largos años.
Allí reposa tu cuerpo
convertido en polvo
esperando el día
de tu resurrección.
Y hablé contigo desde el silencio
pronuncié tu nombre
Mamita aquí estoy
¿qué podía decirte?
que te extraño cada día,
que ya no hay lágrimas
pero mi corazón te abraza,
que hace una eternidad te fuiste
pero quedaron tus cenizas
sin poder enterrarlas.
Cerca de tus hijos,
acompañándonos en esta vida
en los días tristes y alegres
y en las adversidades,
tus bisnietos juegan y corren
sin saber que estás ahí,
y yo de vez en cuando te veo
para que sepas que no te olvido.
Que no hay un instante
en que te arranque de mi memoria,
porque recordarte es traerte
y así no es tan desolador
este tiempo que me queda por vivir.
Hoy es viernes santo
y esperaré impaciente el domingo
para oír el ruidoso revuelo
de las campanas de Santa Inés,
llamando al Domingo de Resurrección;
es mi esperanza para reencontrarte,
ahí te quedas reposando tu sueño
desde las ocultas cenizas ,
te dejé un beso antes de irme
mi recordada mamá
y en mis labios callados guardé
un Ave María y un Padrenuestro.

VISTIENDO SOLEDADES


Se vestirá de olvido este tiempo
que alarga mi vida con tu ausencia,
se teñirá de gris la mañana, caerá la lluvia
cuando nombre insistentemente tu recuerdo
y no te encuentres a mi lado.

Vacío vive el corazón, acongojado
consumiéndose en el hastío,
porque tú ya no estás, ya no eres
los años te han llevado de mí
implacables las horas corren, huyen.

Cada día con otra arruga más que me descubro,
me hace sentir que estoy más vieja,
que tú te llevaste la juventud, la vida,
y a mí solo me queda esta soledad
que es como otra clase de muerte.

Me vestiré de nostalgia otra vez,
me sentaré a oír el gemido el viento,
el silencio pintado en las paredes,
y gritaré por dentro, calladamente
¡Vete ahora soledad, vete con él!

Solo tengo un disfraz de piel marchita,
y por dentro este vacío, que nadie llena;
solo vive en mí el desamor y sueños viejos,
poca inspiración y un verso muerto
ya no tengo palabras ni una luna encendida.

¡Cuánta tristeza trae esta ausencia tuya!
Siento llegar la oscuridad, el fin,
no sé quien soy ahora, ni quien fui,
solo soy una lágrima que rueda desde mis ojos,
dos cuencas vacías, que ya no podrán verte.