
Cuán poco queda del amor que vivimos,
que sentimos crecer en nosotros,
se deshizo como una gota de agua en el mar,
(un instante, un segundo no son nada en el tiempo)
Tu voz de ayer sonó apagada, seca
y me quedó la angustia encerrada en el pecho;
de saber que ya no estamos vivos…
Somos dos hojas muertas, crujientes de soledad
que un otoño melancólico marchitó…
Y marchito se me muere el corazón,
sin ti, sin tu amor fugitivo
¿adónde fue el ayer que perdimos?
Al infinito miro buscando en el azul
algo de ti y no hay nada…
Nada que me hable de tu recuerdo,
¡Quedaste tan lejos!
Del otro lado del océano, en un pequeño pueblo,
un punto perdido en el universo.
Vuela una gaviota sobre el mar,
con ella va mi pensamiento,
quizá llegue hasta donde estás;
como una mensajera de mis besos
¡así de simples son mis sueños!
Esta angustia pequeña crece como hiedra
ahogando mi esperanza de verte,
al saber que para el tiempo estamos muertos
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