Que no termine el díasin dejarte mi recuerdo
que con cada año la nostalgia tiñe
de gris y de añeja el alma;
Mamá ya voy perdiendo cuenta
del tiempo que va corriendo
tras tus largas ausencias.
¿Y para qué contarlos
si siempre habrá algo que decirte?
Aunque me derrumben los siglos,
te espero a la misma hora,
en mi cuarto, entre mis libros,
un catorce de marzo
ó un veintidós de agosto;
así no escuche tu voz,
tu amor me habla
de que estás aquí,
acompañándome,
consolándome,
y retándome también
si no hago las cosas bien.
Que no termine el día
sin decirte otra vez más
de esta vida solitaria,
donde me sigues haciendo falta,
que todo te sigue extrañando,
y ya nada puede volver atrás,
en revivirte me empeño
y más que nada extraño
poder gritar mamá,
presentir si vienen tus pasos,
a darme un abrazo,
extraño ver tus ojos
puros como el agua cristalina,
melancólicos como una tarde otoñal,
extraño tus manos largas
tocando Greensleves en la guitarra,
extraño el olor del dulce de zapallo,
y la mesa de Navidad.
Que no termine el día
sin darte otro te quiero
aunque en la garganta
me estrangule la lágrima
por todo este largo, largo tiempo
que el almanaque va agregando
a mis días sin vos,
Dios te bendiga
y dame también tu bendición
que recibiré en silencio
mirándote sonreír en la foto
junto a los malvones siempre,
hasta que se oculte el sol.
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